La Red es el medio de comunicación por excelencia. La convergencia de hipertexto, multimedia, realidad virtual, redes neurales, agentes digitales, e incluso, vida artificial, han cambiado nuestras formas de comunicación, entretenimiento y trabajo.
Derrick de Kerckhove dice que “Internet nos da acceso a un entorno real, casi orgánico de millones de inteligencias humanas perpetuamente trabajando en algo y en todo con una relevancia potencial para cualquiera y para todos.” (De Kerkhove, 1999: 19) Es por ello que la presencia de Internet ha propiciado la emergencia de nuevas formas de inteligencia.
Primeramente cabe aclarar a qué nos referimos con el término inteligencia. Pierre Lévy define este concepto como “el conjunto canónico de actitudes cognitivas, es decir a las capacidades de percibir, de recordar, de aprender, de imaginar y de razonar. Todos los seres humanos son inteligentes en la medida en que poseen estas aptitudes.” (Lévy, 1999:77)
El autor dice, además, que los seres humanos nunca pensamos solos ni sin la ayuda de herramientas, pensamos cuando dialogamos con otros interlocutores, sean estos reales o imaginarios.
Por su parte Kerkhove dice que cuando los individuos piensan en privado lo que hacen es focalizar su atención interiormente, y lo que ven es una imagen flexible, más o menos unificada. No hay un lugar particular para su objeto de atención pero saben que está allí. Cuando los individuos piensan en Red, el objeto de atención también es una construcción de vida unificada y flexible.
“En la Red accedemos al contenido de la imaginación y la memoria de otras personas. La pantalla de cada usuario se transforma en espacio donde la imaginación y la memoria propias se encuentran con la imaginación y la memoria de otra mucha gente.” (De Kerkhove, 1999: 182) Es por ello que la comunicación online ha establecido una nueva categoría de mente: la de la mente conectada, que puede “enchufarse o desenchufarse” de la Red sin que esto afecte la integridad de su sistema.
El desarrollo de las redes digitales, siguiendo a Lévy, permite la constitución de nuevas formas de inteligencia colectiva, más flexibles, más democráticas. El autor dice que la inteligencia colectiva podría definirse como una inteligencia distribuida en todos lados, continuamente valorizada y puesta en sinergia en tiempo real” (Lévy, 1999: 77)
Bibliografía
De Kerckhove, Derrick. 1999. “Inteligencias en conexión. Hacia una sociedad de la web” Barcelona. Editorial Gedisa.
Lévy, Pierre. 1999. “¿Qué es lo virtual?” Barcelona. Paidós.
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