En los últimos años la gestión del conocimiento se ha convertido en uno de los temas principales de investigación y en el modelo de gestión ideal en el campo de las organizaciones y de instituciones empresariales. Rodríguez Gómez, citando a Davenport y Prusak, dice que “todas las organizaciones saludables generan y usan conocimiento. A medida que las organizaciones interactúan con sus entornos, absorben información, la convierten en conocimiento y llevan a cabo acciones sobre la base de la combinación de ese conocimiento y de sus experiencias, valores y normas internas. Sienten y responden. Sin conocimiento, una organización no se podría organizar a sí misma.”(Rodríguez Gómez, 2006: 26)
La gestión del conocimiento es investigada no sólo por teóricos; también se ocupan de ella los gestores de empresas y organizaciones, ya que consideran que el conocimiento es el nuevo factor distintivo de la empresa en el logro de ventajas competitivas; y los propios gobiernos que ven al conocimiento como un factor vital en el crecimiento económico y el bienestar de un país.
La universidad no debería quedar por fuera de esta corriente ya que su función principal es justamente, producir y difundir conocimiento, por lo tanto necesita desarrollar tecnologías, metodologías y herramientas para la medición y gestión del conocimiento. Por un lado para mantener su posición dominante en la generación del mismo. Si bien es cierto que el conocimiento no se genera solamente en la universidad ya que también se desarrolla en centros tecnológicos, consultoras, empresas, la universidad aún cuenta con ventajas competitivas tales como mejor eficiencia en costos y elevada creatividad y tradición. Por otro lado debe hacerlo porque la competencia por la financiación es cada vez mayor por lo que las universidades que gestionen sus conocimientos eficientemente tendrán más probabilidades de cumplir con los requisitos impuestos por los gobiernos para su concesión.
La gestión de conocimiento implica “la planificación, organización, coordinación y control de las actividades que llevan a la captura, creación y difusión del conocimiento en la empresa u otro tipo de organización de una manera eficiente” (Rodríguez Castellano, Araujo De la Mata y Urrutia Gutierrez, 2001: 15). Por lo tanto las actividades relacionadas con la gestión del conocimiento serán, entre otras, la generación de nuevo conocimiento, el acceso a conocimiento del exterior, su resguardo en bases de datos (documentos, software), su transferencia a otras partes de la organización y la medición de su valor. Este proceso consta de cuatro etapas que se desarrollan de manera circular: creación, adopción, distribución y revisión del conocimiento.
La confluencia de varias disciplinas como la educación, la psicología, la antropología, la economía, la administración y la tecnología de información y comunicación han ido aportando enfoques multidisciplinarios y diferentes perspectivas para el desarrollo y estudio de la gestión del conocimiento.
Igualmente es posible distinguir tres modelos teniendo en cuenta
los objetivos, la metodología, los participantes, alrededor del cual se desarrollan:
- Almacenamiento, acceso y transferencia de conocimiento: estos modelos se centran en la aplicación de metodologías y estrategias que peritan almacenar el conocimiento de la organización en depósitos de fácil acceso y propiciar su transferencia entre los miembros de la organización
- Sociocultural: son modelos que tratan de promover los cambios de actitudes, fomentar la confianza, estimular la creatividad, generar conciencia acerca de la importancia y el valor del conocimiento y hacen hincapié en la comunicación y colaboración entre los miembros de la organización.
- Tecnológicos: modelos que se destacan por la utilización de sistemas (por ejemplo: data warehousing, intranets, web) y herramientas tecnológicas (motores de búsqueda, herramientas multimedia y de toma de decisiones) para la gestión del conocimiento.
Cabe agregar que estas tipologías que se acaban de mencionar rara vez se desarrollan en estado puro, generalmente tienden a difuminarse y mezclarse unas con otras. Además a la hora de crear un modelo de gestión del conocimiento es importante tener en cuenta los aspectos fundamentales de cada uno de los modelos.
La espiral del conocimiento
Paula Brudny, citando a Nonaka y Takeuchi, dice que el conocimiento es “un proceso humano dinámico de justificación de la creencia personal en busca de la verdad […]“La información es un flujo de mensajes y el conocimiento es creado por ese flujo de mensajes anclado en las creencias y el compromiso de su poseedor […] tanto el conocimiento como la información son elementos de contexto específicos y son relacionales, ya que depende de la situación y se crean dinámicamente durante la interacción social de las personas.” (Pág. 2-3). La información es un mensaje; son datos a los que se le agrega valor mediante correcciones, condensaciones, cálculos, contextualizaciones o categorizaciones. En cambio el conocimiento es una mezcla de experiencia colocada dentro de un contexto y valores determinados que permiten evaluar e incorporar nueva información y experiencias.
Nonaka dice que el conocimiento nuevo comienza en una persona, por ejemplo un investigador tiene una idea que termina en una nueva patente, un trabajador de una fábrica se basa en sus años de experiencia para genera una innovación en el proceso de producción. (Cfr. Nonaka, 2007: 3)
El autor define dos tipos de conocimiento: El explícito y el tácito. El primero es formal y sistemático, lo que permite que se pueda compartir y comunicar con facilidad (por ejemplo a través de un programa de computación, de una fórmula científica). El segundo es el punto de partida de toda innovación y no se puede expresar tan fácilmente, ya que es muy personal, por lo que es difícil de comunicar y compartir. Tal como señala Polanyi “podemos saber más de lo que podemos decir” (Nonaka, 2007: 3). El conocimiento tácito se encuentra también en la acción y compromiso de una persona en un contexto específico (un oficio o presión, una tecnología). Implica, parcialmente, una serie de destrezas técnicas informales definidas como el know how (saber cómo hacer algo), pero también tiene una dimensión cognitiva, que consiste en “modelos mentales, creencias y perspectivas tan profundamente arraigados que los damos por sentados y por ello no podemos expresarlos fácilmente.” (Nonaka, 2007: 3)
Nonaka señala que la creación de nuevo conocimiento se produce a través de la interacción social de conocimiento tácito y explícito, por lo que no queda confinado al interior del individuo. Este proceso, llamado conversión de conocimiento puede producirse de cuatro formas diferentes.