Juan Miguel Lorite Fonta escribió un artículo publicado en la revista digital FOROALFA (1) en el que considera que la cultura impresa podría ser “un bello paréntesis” entre la oralidad y la cultura digital.
“La tradición oral se encuentra muy cerca de las premisas tecnológicas que animan el futuro del texto y lectura digitales, cambios que podrían hacer ver a la cultura impresa como un eficaz y bello paréntesis y no como el dogma por el que el texto o incluso la obra literaria deben expresarse para ser definidos como tales.”
El nacimiento del libro llevó a una paulatina marginación de la cultura oral, ofreciendo no sólo una mayor densidad de información sino también la posibilidad de mantener inalterable el contenido escrito. Pero la información contenida en el códice trajo consigo ciertas desventajas, entre ellas, dice la autor, se perdía la capacidad de abstracción propia de la oralidad ya que cuando se contaba una historia oralmente no era necesario recordar todos los detalles de la narración para que esta pudiera ser reproducida, sólo bastaba con entender el hilo conductor para volver a describirla.
Por otro lado, también se pierde la maleabilidad del discurso oral, que permitía que el mensaje se adaptara a la situación del que escuchaba o dialogaba.
Por último, en la información escrita desaparece la capacidad de pliegue de la tradición oral, en la que el narrador, que transmitía información oralmente, decidía que explicaciones insertar, cuáles omitir, hacer más extenso un hecho dando a conocer todos sus detalles, entre otros.
Estas tres características de la oralidad - abstracción, maleabilidad y pliegue - que fueron omitidas en el libro impreso, se logran recuperar en el escenario digital.
Tal como ocurre con nuestra memoria, la información contenida en el medio digital no se encuentra almacenada en un único lugar, el texto que exploremos será el resultado de la unión de fragmentos provenientes de diferentes fuentes. Además, al igual que en la tradición oral la información podrá modificarse según el contexto de lectura o consulta; y será plegable, ya que un texto podrá ir desdoblándose dejando ver u ocultando nueva información complementaria (videos, gráficos, música, etc)
Además de estas características que comparte con la cultura oral, el medio digital añade una muy importante: la de una densidad de información infinita y en constante crecimiento gracias a los avances tecnológicos, los cuales obligan a que la información sea traspasada cada vez que las aplicaciones con las que fue creada quedan obsoletas, planteándose aquí un gran problema en cuanto a la conservación de la información.
Por último, otra característica que destaca al medio digital en relación al impreso es su capacidad de “comunicación multilateral”, es decir que el autor, los lectores y demás implicados en ese texto digital, se comunican, enriquecen, comentan y mejoran la información.
Estas tres características de la oralidad - abstracción, maleabilidad y pliegue - que fueron omitidas en el libro impreso, se logran recuperar en el escenario digital.
Tal como ocurre con nuestra memoria, la información contenida en el medio digital no se encuentra almacenada en un único lugar, el texto que exploremos será el resultado de la unión de fragmentos provenientes de diferentes fuentes. Además, al igual que en la tradición oral la información podrá modificarse según el contexto de lectura o consulta; y será plegable, ya que un texto podrá ir desdoblándose dejando ver u ocultando nueva información complementaria (videos, gráficos, música, etc)
Además de estas características que comparte con la cultura oral, el medio digital añade una muy importante: la de una densidad de información infinita y en constante crecimiento gracias a los avances tecnológicos, los cuales obligan a que la información sea traspasada cada vez que las aplicaciones con las que fue creada quedan obsoletas, planteándose aquí un gran problema en cuanto a la conservación de la información.
Por último, otra característica que destaca al medio digital en relación al impreso es su capacidad de “comunicación multilateral”, es decir que el autor, los lectores y demás implicados en ese texto digital, se comunican, enriquecen, comentan y mejoran la información.
